Técnica, ubicación, detalles pictóricos y vicisitudes de su conservación

Sobre la obra 0 250
detalles pictóricos y vicisitudes de su conservación

La Última Cena, obra cumbre de Leonardo da Vinci, se puede contemplar en el refectorio del convento anexo a la iglesia de Santa Maria delle Grazie. No se sabe la fecha exacta de su inicio, ya que los archivos del convento fueron destruidos. Pero gracias a dos documentos conocemos el momento en el que Leonardo realizó esta obra, así como la fecha de su finalización. En una carta de Ludovico Sforza enviada a Marchesino Stampa, fechada el 19 de junio de 1497, se indica que la obra que el artista florentino pintó para el muro septentrional del refectorio estaba ya iniciada. Según dicha carta, se pretendía que Leonardo continuara decorando otras paredes de esta sala.  Hay que decir que frente a ella, en el muro meridional, se encontraba la Crucifixión, de Donato di Montorfano, inscrita en 1495.

En otra carta, fechada el 8 de febrero de 1498, en este caso de Luca Pacioli a Ludovico el Moro, se menciona que la obra ya había finalizado, por lo que tenemos el año de término de La Última Cena.

La técnica pictórica

En la sala de reunión dominica Leonardo hace uso de un tema que ya decoraba los refectorios de la Toscana, aunque lo trata de modo diferente. La tónica general era representar el instante de la eucaristía, mientras que Leonardo recurre al momento en el que Jesús anuncia la traición. A pesar de ello, el florentino se ajusta a los cánones religiosos establecidos, por lo que emplea colores como el azul, rojo, dorado, púrpura o verde para dotar de color a su composición pictórica.

La Última Cena no es un fresco en sentido estricto, ya que empleó el óleo en su realización; sin duda, supuso un experimento artístico. El artista tuvo que revocar con yeso la pared para formar una base sobre la cual aplicar los pigmentos al óleo y al temple. Precisamente la humedad de la pared, y de la propia sala donde esta se encontraba, dañaron en muy poco tiempo la pintura, acelerando su deterioro. De ahí que hayan sido muchas las actuaciones que, con mayor o menor acierto, han tratado de consolidar la composición.

Una obra con problemas de conservación

Dicho deterioro se inició cuando Leonardo aún estaba vivo, por lo que pudo ver los problemas que presentaba la técnica empleada. Los cambios de temperatura y la humedad modificaron de manera importante los colores originales de la obra, colores que se separaron de su base durante el siglo XVIII, razón por la cual La Última Cena ha sido restaurada y repintada en varias ocasiones. Tal era la gravedad del daño que el propio Goethe la define como un «cadáver».

En 1726 fue restaurada por Miguel Ángel Belloti, que retocó la pintura y la barnizó al óleo. Casi cincuenta años más tarde, Giuseppe Mazza raspó la pintura para eliminar los «retoques» de Belloti. Ambos trabajos son, con toda razón, duramente criticados por Goethe. Del mismo modo, durante la primera mitad del siglo XIX se realizaron trabajos de restauración de la mano de Barezzi. Antes de que una bomba destruyera la cúpula de la iglesia de Santa Maria delle Grazie, durante la II Guerra Mundial, y afectara al refectorio donde se encuentra la obra de Leonardo, Cavenaghi y Silvestri actuaron también sobre la obra.

Al igual que sucediera con la iglesia, lo acontecido en 1943 provocó que se actuara de manera seria en la pintura; los trabajos de restauración fueron dirigidos por M. Pelliccioli y permitieron consolidar los pigmentos.

Desde 1979, y durante más de veinte años, se desarrolló un proyecto de gran envergadura para tratar de devolverle el color original a la composición. Los trabajos de restauración, que han costado 8.800.000 euros, han sido dirigidos por la restauradora milanesa Pinin Brambilla Barcilon.

El objetivo principal era, además de consolidar la obra para evitar que continuara su deterioro, eliminar los añadidos anteriores para tratar de recuperar los pigmentos originales empleados por Leonardo para su ejecución.

Durante el transcurso de los trabajos se descubrieron restos de tiza roja que parecen corresponder a los trazos que el propio Leonardo dibujó sobre el yeso.  Esta actuación también ha permitido conocer que los labios de la figura de Jesús estaban ligeramente abiertos, y no cerrados, como se pensaba, y que Judas portaba en su mano una bolsa de dinero, símbolo de su traición.

Además, se han podido ver los colores originales gracias a la eliminación de los repintados que los cubrían; también se han conseguido delimitar mejor los perfiles de las figuras pintadas por Leonardo. Incluso se han descubierto restos de las pinceladas que empleó el artista para iluminar algunas partes de la composición o definir los rizos de algunos apóstoles, como Tomás.

Pero lo más sorprendente ha sido el descubrimiento del punto central a partir del cual Leonardo aplicó la ley de la perspectiva, punto central que se ha evidenciado en un pequeño orificio, situado junto a los ojos de Jesús, en la sien derecha, que correspondería a un clavo desde el que trazó dicha perspectiva: el punto de fuga.

La obra hoy

Gracias a los trabajos de restauración y mejora de la iglesia y el convento, Santa Maria delle Grazie se puede visitar en la actualidad. A la habitación donde comían los monjes, que es la que acoge La Última Cena, se accede a través de la explanada de la iglesia; la conservación de la misma, así como de la obra que acoge en su interior, le compete al Estado.

Tras esta restauración, varias han sido las medidas tomadas para preservar la obra de Leonardo. La principal, mantener la sala en unas condiciones adecuadas de temperatura y humedad relativa que posibiliten la conservación de los pigmentos. Además, el número total de visitantes que puede acceder a la misma es de 25 personas cada 15 minutos, lo que, sin duda, permite que la temperatura se mantenga constante, sin grandes cambios que puedan alterar los colores originales.

¿Quieres ver todos estos detalles en persona? Reserva ya tus tickets para la última cena de Leonardo en Milán, plazas limitadas.

BIBLIOGRAFÍA

CLARK, K. (1988). Leonardo da Vinci. Madrid: Alianza Editorial.

FREEDBERG, S. J. (1998). Pintura en Italia. 1500-1600. Madrid: Cátedra.

KEMP, M. (1981). Leonardo Da Vinci: the marvelous Works of Nature and Man. Harvard University Press: Cambridge.

LÓPEZ-VÍLCHEZ, I. (2015). «Cómo pintar el aire. Fundamentos científicos de la perspectiva atmosférica» en Arte, Individuo y Sociedad, nº 27 (2), pp. 321-336.

MARANI, P. C. (1992). Leonardo. Madrid: Akal.

MARRONE, C. (2009). «Los dibujos ocultos de Leonard da Vinci» en Escritura e imagen, nº 5, pp. 123-134.

MÜNTZ, E. (2014). Leonardo da Vinci. Nueva York: Parkstone Press.

OTTINO DELLA CHIESA, A. (1977). La obra pictórica completa de Leonardo. Barcelona: Editorial Noguer.

Tratado de la pintura. [Disponible a través de internet: https://archive.org/details/eltratadodelapin00leon].

VASARI, G. (1568). Vida de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos. In Fiorenza appresso i Giunti. [Disponible en internet: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000186192&page=1].

Valora este reportaje

¿Te ha gustado este reportaje? Lo puedes valorar del 1 al 5. ¡Gracias por tu contribución!

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (2 votes, average: 4,50 out of 5)

Loading...

Valoración del Editor

  • valoración
  • Puntuación total

Valoración del usuario

  • valoración
  • Puntuación total

Entradas relacionadas

Deja un comentario

Tu email no se publicará. Los campos obligatorios están marcados *

Ofertas de alojamiento

Indica tus fechas

Fecha de entrada

calendar

Fecha de salida

calendar

Sin comisiones
y precio mínimo garantizado

Actividades en Milán

Síguenos en facebook

Enlaces interesantes